Contaminación por sustancias perfluoradas en España

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Referencia bibliográfica:
Monica Bartolomé et al. “Perfluorinated alkyl substances in Spanish adults” Science of the Total Environment 603–604 (2017) 352–360

Por su gran estabilidad y su resistencia a la degradación química, física y microbiológica, las sustancias alquilperfluoradas (PFAS, por sus siglas en inglés) –un  grupo de compuestos químicos artificiales– son empleados en multitud de productos y procesos industriales desde el comienzo de su fabricación a finales de los años 40. Sus características químicas los convierten en los componentes ideales para la producción de productos repelentes al agua y al aceite, o resistentes a las manchas, como los utensilios de cocina antiadherentes, la ropa o incluso las bolsas de palomitas. Pero su presencia llega hasta la cadena trófica.

Aunque aún no se tienen evidencias de los efectos en la salud de las personas para todos estos compuestos, dos de ellos –el sulfonato de perfluorooctano (PFOS) y el ácido perfluorooctanoico (PFOA)– son sospechosos de representar un riesgo para la salud humana e incluso tienen riesgo de ser cancerígenos, a partir de un cierto nivel de concentración. Por ello fueron incluidos en 2009 en el anexo B de la lista de químicos restrictivos del Convenio de Estocolmo, un tratado internacional que regula el tratamiento de sustancias tóxicas.

Según la Comisión Alemana de Biovigilancia Humana (German HBM Commission), las concentraciones de PFOS que representan un riesgo para la salud y que por tanto requieren intervención (HBM-II) no se han fijado, “aunque con valores que están por encima de 5 μg/L (HBM-I) no se puede excluir con suficiente certeza la posibilidad de que aparezcan efectos adversos sobre la salud”, observa Castaño. En el caso de PFOA, el límite (HBM-I) se establece en 2 μg/L.

Desde el año 2000 importantes estudios de biovigilancia humana han evaluado la exposición a las PFAS, demostrando que las poblaciones de todo el mundo están expuestas a ellas”, destaca la investigadora del estudio. Pero no todos los contaminantes están regulados y muchos persisten aún en el medioambiente.

La exposición de la población española

Para conocer el alcance en la población española, Castaño y su equipo han realizado el primer mapa de la exposición a estos compuestos basándose en los datos obtenidos en bioambient.es del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, un proyecto lanzado en 2008 para entender la distribución de los contaminantes ambientales como metales, pesticidas, retardadores de llama, sustancias alquilperfluoradas y bifenilos policlorados en la población española adulta trabajadora, y establecer valores de referencia.

“Los residentes del noreste (Cataluña) y noroeste de España (Galicia) tuvieron los valores séricos más altos de PFAS, mientras que los residentes de las Islas Canarias mostraron los valores más bajos para casi todos los PFAS”, destaca Bartolomé. En el caso concreto de los PFOS, los niveles detectados en toda la población española superan los límites HBM-I establecidos por la Comisión Alemana de Biovigilancia Humana, lo que indica la importancia de seguir vigilando los niveles de exposición en la población, dicen los investigadores.

Los resultados se han publicado en la revista Science of the Total Environment.

Fuente: SINC

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