Jocelyn Bell : Breakthrough Prize

El pasado 6 de septiembre, el comité del Breakthrough Prize, lo que en español sería “el premio a los grandes descubrimientos de la ciencia”, anunció a la ganadora de la edición 2018. El panel de jueces, compuesto por dos científicas y dos empresarios, anunció que se trataba de Jocelyn Bell, una profesora jubilada de la Universidad de Oxford, a la que se le entregaría un cheque por tres millones de dólares.

La noticia, que le dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales, emocionó profundamente a las mujeres científicas, pues la investigadora finalmente obtendría reconocimiento por haber hecho un gran descubrimiento.

Interplanetary Scintillation Array. - Buscar con Google

La historia del descubrimiento de Bell inicia en la Universidad de Cambridge, una de las más importantes de Inglaterra, para hacer un doctorado en astrofísica bajo la asesoría de el famoso astrónomo Antony Hewish. Cuando terminó el doctorado, empezó a trabajar como ayudante de investigación de su asesor. Juntos construyeron un radiotelescopio, llamado Interplanetary Scintillation Array. 

El propósito de este radiotelescopio  era estudiar los cuásares, objetos astronómicos que se habían descubierto poco tiempo antes, y cuyo estudio estaba de moda. Los cuásares son fenómenos astronómicos que surgen cuando un gran agujero negro, situado en el centro de una galaxia, comienza a absorber la materia que está en su cercanía. Cuando esto sucede, se crea una gran cantidad de energía que se libera en forma de ondas de luz y de radio. Son los objetos más brillantes del Universo.

En 1967, Jocelyn empezó a analizar las señales que detectó el radiotelescopio, y encontró una muy regular, como un pulso. Cuando le comentó este hallazgo a su asesor, éste pensó que podría haber algún error, o que el telescopio estaba descompuesto. Sin embargo, otro telescopio cercano detectó el mismo pulso. En aquel momento no se conocía ningún objeto astronómico que enviara señales de ese tipo, por lo que Bell imaginó que podría tratarse de una civilización extraterrestre enviando un mensaje. Ella llamó a esta señal Pequeños Hombrecitos Verdes (o Little Green Men en inglés). Sin embargo, pocas semanas después, Jocelyn encontró un segundo pulso en un lugar completamente distinto del cielo. Entonces, se dio cuenta de que debería tratarse de algo más, pues no era muy probable que hubiera dos civilizaciones extraterrestres, situadas en lugares opuestos del universo, mandando la misma señal. A los pocos días, Jocelyn encontró dos estrellas más, situadas en distintas direcciones, que enviaban los mismos pulsos. Fue entonces cuando supo que había encontrado un nuevo tipo de estrella, que nunca se había visto antes, pero cuya existencia había sido predicha teóricamente.

Después de un tiempo se dio cuenta de que el tipo de estrellas que encontró emiten una fuerte señal de radio en una sola dirección y rotan todo el tiempo. Jocelyn Bell había pensado llamar a estos nuevos objetos con el rimbombante nombre de “estrellas radiantes pulsantes”, pero un periodista científico que la entrevistó propuso simplificar el nombre y llamarlas “pulsares”, que es como se conocen actualmente. Un pulsar es una pequeña estrella, compuesta por neutrones, que está rotando y que emite ondas de radio en una sola dirección. Podemos pensar en los pulsares como faros cósmicos. Al igual que los agujeros negros, los pulsares nacen cuando una estrella muere.

El descubrimiento fue tan importante, que mereció un premio nobel en 1974. Lamentablemente, este premio no se le otorgó a Jocelyn Bell, sino a su asesor, Anthony Hewish, quien al principio no tomó en serio el trabajo de su alumna.

jocelyn bell pulsar - Buscar con Google
Imagen del primer pulsar, descubierto por Jocelyn Bell. El grupo musical Joy Division lo utilizó como portada de su disco Unknown Pleasures

Después del descubrimiento de Bell, se construyeron nuevos radiotelescopios que permitieron descubrir alrededor de 2600 pulsares. Es interesante seguir estudiando los pulsares para entender sus particularidades: algunos se mueven muy rápido, otros muy lentamente o otros más tienen un gran tamaño. Los pulsares también se usan para medir la estructura de nuestra galaxia.

El pulsar más famoso es el que se descubrió en la Nebulosa del Cangrejo. Se trata de un pulsar que tiene aproximadamente 25 kilómetros de radio, que emite rayos que giran 30 veces por segundo. Es un objeto extremadamente brillante y las investigaciones más recientes han encontrado que tiene un campo magnético excepcionalmente complejo y que tiene cuatro polos, en vez de dos como los primeros que encontró Jocelyn Bell.

En mayo de 2018, un grupo de científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias encontró un pulsar muy masivo usando un método novedoso de observación. El pulsar, al que llamaron PSR J2215+5135 tiene una masa que es 2.3 veces la masa del Sol. Seguramente en lo siguientes años los científicos encontrarán nuevos pulsares interesantes, pues su estudio sigue siendo apasionante para los astrónomos y los astrofísicos.

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