El físico que trajo orden al “caótico zoológico” de partículas subatómicas.

En 1961, el científico estadounidense Murray Gell-Mann y el físico israelí Yuval Neeman propusieron de forma simultánea pero independiente un sistema de clasificación de las partículas elementales pesadas descubiertas poco antes, formulando la Teoría del Camino Óctuple que organiza las partículas subatómicas bariones y mesones en octetos. Como consecuencia de dicha teoría, Gell-Mann predijo la existencia de una nueva partícula, que denominó omega negativa y que fue descubierta en 1964.

La teoría de Gell-Mann aportó orden al caos que surgió al descubrirse cerca de 100 partículas en el interior del núcleo atómico. Esas partículas, además de los protones y neutrones, estaban formadas por otras partículas elementales que se mantienen unidas gracias al intercambio de gluones.

Gell-Mann las denominó quarks, recordando la frase “Three quarks for Muster Mark”, que aparece en el libro Finnegans Wake de James Joyce.

Junto con otros investigadores Gell-Mann construyó la teoría cuántica de quarks y gluones, llamada cromodinámica cuántica. En 1963, de forma independiente Murray y George Zweig presentaron la teoría del quark y supusieron que los quarks, que transportan cargas eléctricas fraccionarias, eran componentes de la materia aún más pequeños que las partículas elementales.

El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo - Búsqueda de Google

Gell-Mann era un gran físico, pero en realidad era un sabio cuyo interés abarcaba todos los campos del conocimiento. Así lo acaba de reconocer en un comunicado el Instituto de Santa Fe, quien subrayó del investigador que, pese a su contribución a la física, siempre quiso comprender «la cadena de relaciones» que conectan las leyes universales de la física con sistemas complejos como la economía y la cultura humana. De hecho, en su obra El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo, [DESCARGAR AQUI] publicada en 1994, abordaba desde lo más simple y pequeño de la materia hasta el mecanismo vital de los mamíferos.

Murray, una leyenda viviente de la física contemporánea, era conocido como “el hombre de los cinco cerebros”. No en vano fue un niño prodigio, un auténtico superdotado. A los 15 años se matriculó en la Universidad de Yale y con 21 ya era doctor en el Instituto Tecnológico de Massachussettss, el mítico MIT. Hablaba 13 idiomas de forma fluida y ha investigado en temas tan diversos como arqueología, ornitología, psicología, literatura, historia, evolución de los idiomas, teoría de la complejidad y, por supuesto, muchas ramas de la física teórica.

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