La Palma podría acoger el TMT (el Telescopio de Treinta Metros )

El Senado ha ratificado este martes su apoyo unánime para que la isla canaria de La Palma acoja el Telescopio de Treinta Metros (TMT), y ha pedido para ello al Gobierno que impulse todas las actuaciones necesarias para conseguir esta infraestructura científica y tecnológica. Los grupos del PSOE y el PP en el Senado habían registrado sendas mociones en ese sentido, aunque han llegado a un acuerdo y consensuado una única iniciativa que ha sido respaldada por todos los grupos parlamentarios de la Cámara alta.

El telescopio está propuesto para ser mucho más grande que los telescopios existentes (aunque el espejo del Telescopio Europeo Extremadamente Grande, en proyecto, es 49% más grande), y está diseñado para hacer observaciones desde frecuencias cercanas al ultravioleta hasta mediados del infrarrojo (longitudes de onda de 0.31 a 28 μm). Adicionalmente, su sistema de óptica adaptativa podría ayudar a corregir los errores causados por la atmósfera terrestre, ayudándolo a alcanzar el potencial de un espejo de ese tamaño.

La Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Senado ha respaldado una moción para pedir al Gobierno que impulse esas actuaciones, y que insta también a la Federación Canaria de Municipios (Fecam), a la Federación Canaria de Islas (Fecai) y a todas las instituciones públicas y privadas implicadas a manifestar su apoyo a este proyecto.
La iniciativa que se ha aprobado en el Senado insta al Gobierno a impulsar todas las actuaciones necesarias, junto al Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), para tratar de llevar a La Palma ese telescopio gigantesco y a promover, junto al Gobierno de Canarias y al Cabildo Insular de La Palma, un Parque Científico Tecnológico en esta isla como infraestructura complementaria para el desarrollo del TMT.

La isla de La Palma figura como el “plan b” del consorcio del TMT, que eligió como primer emplazamiento el observatorio del Mauna Kea, en Hawai, aunque se ha producido una importante contestación de las comunidades aborígenes de la isla, que consideran sagrada la cumbre de ese volcán, por lo que los promotores buscan alternativas para un proyecto millonario. La administración estadounidense se ha concedido un año de plazo para evaluar el proyecto y la contestación que ha surgido al mismo en Hawai antes de decidir de forma definitiva si mantiene esta opción o “cede” su instalación a la isla canaria.

El telescopio de treinta metros pertenece a una nueva generación de telescopios “extremadamente grandes” que permitirán ver mucho más profundamente el espacio y observar objetos cósmicos con una sensibilidad sin precedentes. Con un diámetro del espejo principal de 30 metros, el TMT será tres veces más ancho y tendrá un área nueve veces mayor que el mayor telescopio de luz visible actualmente existente en el mundo. Su construcción rondaría los 1.200 millones de euros y el gasto anual de sus operaciones y mantenimiento unos 39 millones. El telescopio ha sido diseñado y desarrollado por una asociación internacional sin fines de lucro en la que participan el Instituto de Tecnología de California, la Universidad de California, los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón, los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia de Ciencias de China, el Departamento de Ciencia y Tecnología de la India y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá.

La senadora socialista Olivia Delgado ha asegurado que sería un “hito histórico” la construcción en La Palma de esa infraestructura científica y tecnológica y ha subrayado que situaría a esta isla a la vanguardia mundial del estudio y el conocimiento del Universo. Delgado ha valorado el impacto económico y social que tendría el TMT, por el número de empleos que se crearían y la incidencia en el PIB de la isla, pero también por el aumento del número de turistas que se interesan por ese tipo de instalaciones y por el incremento de los eventos científicos que se programarían en La Palma. El senador del PP Borja Pérez ha destacado también el nivel de la ciencia en La Palma y que la isla es ya un referente mundial, y que la instalación de ese telescopio gigante la situaría “en la cúspide” de la astronomía mundial.
Oriundo de la isla y alcalde del municipio palmero de Breña Baja, el senador Borja Pérez ha celebrado la unanimidad de todos los grupos para respaldar una infraestructura “buena para La Palma, buena para Canarias y buena para España”, y ha asegurado que su localización allí contribuiría a diversificar la economía de la isla, que pivota ahora en el turismo y la agricultura.

Los planetas.

Los planetas son la única preocupación que gira alrededor de más de un investigador,
Sus misterios son objeto de estudio que yo sigo con gran atención,
Su origen y composición.Cada día sabemos algo más de los planetas que nos dan nuevas pistas,
Si quisieras nos podríamos juntar en la otra cara lunar a escondidas,
A escondidas.Dicen que después de una explosión inicial todo empezó a caminar de la forma más natural,
No sé que pensar, quiero creer que es verdad,
Yo ando en mi propio Big Bang y no sé cuándo acabará.Todavía, cuando un meteorito cae, su revolución nos trae de cabeza;
Si quisieras nos podríamos juntar en la otra cara lunar a escondidas,
A escondidas.

Los planetas (La Buena Vida)

En plena pandemia salió a la luz una noticia sobre el “descubrimiento” de un sistema planetario formado por seis planetas en armonía orbital casi perfecta. Se trata de una investigación llevada a cabo por el Departamento de astronomía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Ginebra. “El descubrimiento de este sistema planetario ha sido posible gracias a la adquisición de una gran cantidad de mediciones, también como una mejora del instrumento y nuestras técnicas de procesamiento de señales”, afirma el investigador principal François Bouchy.

Si bien es cierto que hemos descubierto cientos de estrellas con múltiples planetas orbitando alrededor de la galaxia, nunca se había localizado un sistema como este. Orbita la estrella HD 158259, a 88 años luz de distancia de la Tierra y es realmente especial.

La estrella HD158259 tiene aproximadamente la misma masa que nuestro Sol, aunque es un poco más grande. Es casi visible a simple vista debido a su “cercanía” (88 años luz) en la constelación Draco. Los seis planetas presentes son una “super Tierra” y cinco “mini Neptunos”. Su particularidad reside en que todos comparten una similar resonancia orbital, lo que significa que sus periodos orbitales están relacionados entre sí; tanto, que están cerca de la proporción 3:2, como si de varios músicos interpretando sus instrumentos se tratara y que, en determinado momento, se sincronizaran para ejecutar una melodía. Así es de este armónico sistema planetario.

El análisis reveló que estos planetas tienen masas dos y seis veces mayores que las de la Tierra y que se trata de un sistema compacto, en el sentido de que la distancia del planeta más externo a su estrella es 2,6 veces menor que la distancia entre Mercurio y el Sol.

NC Hara, et al. The SOPHIE search for northern extrasolar planets XVI. HD 158259: A compact planetary system in a near-3:2 mean motion resonance chain. Astronomy & Astrophysics 2020. DOI: 10.1051/0004-6361/201937254

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Houston: hay agua en la Luna

El Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de la NASA ha confirmado, por primera vez, la presencia de agua en la superficie de la Luna iluminada por el Sol. Este descubrimiento indica que el agua se puede distribuir por la superficie lunar, y no se limita a lugares fríos y sombreados.

SOFIA Descubre Agua en la Superficie de la Luna Iluminada por el Sol :: NASA EN ESPAÑOL
Cráter Clavius de la Luna con una ilustración que representa el agua atrapada en el suelo lunar allí, junto con una imagen del avión observatorio SOFIA de la NASA que encontró agua lunar iluminada por el sol. Image Credit: NASA

SOFIA ha detectado moléculas de agua (H2O) en el Cráter Clavius, uno de los cráteres más grandes visibles desde la Tierra, ubicado en el hemisferio sur de la Luna. Las observaciones anteriores de la superficie de la Luna detectaron alguna forma de hidrógeno, pero no pudieron distinguir entre el agua y su pariente químico cercano, el hidroxilo (OH). Los datos de esta ubicación revelan agua en concentraciones de 100 a 412 partes por millón, atrapada en un metro cúbico de suelo esparcido por la superficie lunar. Los resultados se publican en el último número de Nature Astronomy.

“Teníamos indicios de que H2O, el agua familiar que conocemos, podría estar presente en el lado iluminado por el Sol de la Luna”, dijo Paul Hertz, director de la División de Astrofísica en la Dirección de Misiones Científicas en la Sede de la NASA en Washington. “Ahora sabemos que está ahí. Este descubrimiento desafía nuestra comprensión de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre los recursos relevantes para la exploración del espacio profundo”.

A modo de comparación, el desierto del Sahara tiene 100 veces la cantidad de agua que SOFIA detectó en el suelo lunar. A pesar de las pequeñas cantidades, el descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre cómo se crea el agua y cómo persiste en la dura superficie lunar sin aire.

El agua es un recurso precioso en el espacio profundo y un ingrediente clave de la vida tal y como la conocemos. Queda por determinar si el agua que SOFIA encontró es fácilmente accesible para su uso como recurso. Bajo el programa Artemisa de la NASA, la agencia está ansiosa por aprender todo lo que pueda sobre la presencia de agua en la Luna antes de enviar a la primera mujer y al próximo hombre a la superficie lunar en 2024 y establecer una presencia humana sostenible allí para finales de la década.

Los resultados de SOFIA se basan en años de investigaciones previas que examinan la presencia de agua en la Luna. Cuando los astronautas del Apolo regresaron por primera vez de la Luna en 1969, se pensó que estaba completamente seca. Misiones orbitales y de impacto durante los últimos 20 años, como el satélite de observación y detección de cráteres lunares de la NASA, confirmaron hielo en cráteres permanentemente sombreados alrededor de los polos de la Luna. Mientras tanto, varias naves espaciales, incluida la misión Cassini y la misión del cometa Deep Impact, así como la misión Chandrayaan-1 de la Organización de Investigación Espacial de la India, y la Instalación del Telescopio Infrarrojo con base en tierra de la NASA, observaron ampliamente la superficie lunar y encontraron evidencias de hidratación en regiones más soleadas. Sin embargo, esas misiones no pudieron distinguir definitivamente la forma en que estaba presente, ya sea H2O u OH.

SOFIA ofreció una nueva forma de mirar la Luna. Volando a altitudes de hasta 45.000 pies, este avión Boeing 747SP modificado con un telescopio de 270 centímetros de diámetro alcanza más del 99% del vapor de agua en la atmósfera de la Tierra para obtener una vista más clara del universo infrarrojo. Usando su cámara infrarroja FORCAST, SOFIA pudo captar la longitud de onda específica única de las moléculas de agua, a 6,1 micrones, y descubrió una concentración relativamente sorprendente en el soleado Cráter Clavius.

“Sin una atmósfera espesa, el agua en la superficie lunar iluminada por el Sol debería perderse en el espacio”, dijo Honniball, quien ahora es becario postdoctoral en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. “Sin embargo, de alguna manera lo estamos viendo. Algo está generando el agua y algo debe estar atrapándola allí”.

Varias fuerzas podrían estar en juego en la entrega o creación de esta agua. Los micrometeoritos que caen sobre la superficie lunar, transportando pequeñas cantidades de agua, podrían depositar el agua en la superficie lunar tras el impacto. Otra posibilidad es que podría haber un proceso de dos pasos mediante el cual el viento solar del Sol entrega hidrógeno a la superficie lunar y provoca una reacción química con los minerales que contienen oxígeno en el suelo para crear hidroxilo. Mientras tanto, la radiación del bombardeo de micrometeoritos podría estar transformando ese hidroxilo en agua.

La forma en que el agua se almacena, lo que hace posible que se acumule, también plantea algunas preguntas intrigantes. El agua podría quedar atrapada en pequeñas estructuras en forma de perlas en el suelo que se forman a partir del alto calor creado por los impactos de los micrometeoritos. Otra posibilidad es que el agua pueda estar escondida entre los granos del suelo lunar y protegida de la luz solar, lo que podría hacerla un poco más accesible que el agua atrapada en estructuras en forma de perlas.

Para una misión diseñada para observar objetos distantes y tenues como agujeros negros, cúmulos de estrellas y galaxias, la atención de SOFIA sobre el vecino más cercano y brillante de la Tierra fue una desviación de la normalidad. Los operadores del telescopio generalmente usan una cámara guía para rastrear estrellas, manteniendo el telescopio fijo en su objetivo de observación. Pero la Luna está tan cerca y es tan brillante que llena todo el campo de visión de la cámara guía. Sin estrellas visibles, no estaba claro si el telescopio podría rastrear la Luna de manera confiable. Para determinar esto, en Agosto de 2018, los operadores decidieron hacer una observación de prueba.

“De hecho, era la primera vez que SOFIA miraba la Luna, y ni siquiera estábamos completamente seguros de si obtendríamos datos fiables, pero las preguntas sobre el agua de la Luna nos obligaron a intentarlo”, dijo Naseem Rangwala, científico del proyecto SOFIA en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California. “Es increíble que este descubrimiento surgiera de lo que era esencialmente una prueba, y ahora que sabemos que podemos hacer esto, estamos planeando más vuelos para hacer más observaciones”.

Los vuelos de seguimiento de SOFIA buscarán agua en más lugares iluminados por el Sol y durante diferentes fases lunares para aprender más sobre cómo se produce, almacena y mueve el agua a través de la Luna. Los datos se sumarán al trabajo de futuras misiones a la Luna, como el rover VIPER de la NASA, para crear los primeros mapas de recursos hídricos de la Luna para la futura exploración espacial humana.

En el mismo número de Nature Astronomy, los científicos han publicado un artículo utilizando modelos teóricos y datos de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, LRO, de la NASA, señalando que el agua podría quedar atrapada en pequeñas sombras, donde las temperaturas se mantienen por debajo del punto de congelación.

“El agua es un recurso valioso, tanto para fines científicos como para el uso de nuestros exploradores”, dijo Jacob Bleacher, científico jefe de exploración de la Dirección de Misiones de Operaciones y Exploración Humana de la NASA. “Si podemos utilizar los recursos de la Luna, entonces podemos transportar menos agua y más equipo para ayudar a permitir nuevos descubrimientos científicos.”

Roger Penrose y la divulgación científica.

Roger Penrose: "La física podría ayudarnos a entender la conciencia"

La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el pasado martes 6 de octubre el  Premio Nobel de Física 2020 a los científicos Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez, por sus descubrimientos sobre los agujeros negros.

Tal vez el más conocido de los tres, gracias a sus libros de divulgación científica, sea Penrose. Conocido por sus posturas un tanto heterodoxas dentro del campo de la física teórica, es Catedrático del Instituto Matemático de la Universidad de Oxford y autor de numerosos best-sellers de divulgación, entre los que destacan “Lo pequeño, lo grande y la mente humana”, “La nueva mente del emperador” y “Sombras de la mente”.

Roger Penrose es, junto al también británico Stephen Hawking, uno de los físicos teóricos más famosos y a la vez más importantes de nuestro tiempo. Sus trabajos a finales de los 60 y principios de los 70 sobre lo que ocurre en el interior de los agujeros negros, las llamadas singularidades, marcaron el camino a seguir en un momento en que estos extraños cuerpos celestes eran tenidos como engorrosas veleidades de una teoría de difícil confirmación experimental. Desde hace treinta años, Penrose está ocupado en desarrollar una teoría bastante abstracta: la teoría de los twistors. Todo ello forma parte de un profundo interés personal por descubrir una nueva formulación en la física que una el mundo de lo muy pequeño con el de lo muy grande.

Escuchar en Eureka, Programa de Radio USAL, con Guillermo Sánchez

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A continuación te invitamos a que conozcas más de su trabajo por medio de cuatro de sus obras fundamentales.

4 libros básicos de Roger Penrose, Premio Nobel de Física 2020 | Aristegui Noticias

El camino a la realidad.

El avance de la ciencia ha ido modificando radicalmente nuestra manera de comprender el universo a lo largo de la historia. Gracias al progreso científico, los conceptos físicos y matemáticos han transformado nuestra visión.

Con este punto de partida, Roger Penrose realiza un completo estado de la cuestión del saber actual y de todos los instrumentos conceptuales para comprender la física, la matemática y las leyes científicas que rigen el universo. Explicaciones, conceptos, estado de las investigaciones en curso, repaso y argumentaciones, comentarios sobre las leyes del universo y últimas teorías, este libro es conocido como la biblia de todos los conceptos de la física moderna. [DESCARGAR MUESTRA]

Ciclos del tiempo.

En esta investigación Penrose desarrolla una visión inédita de la cosmología y propone una respuesta inesperada a la pregunta “¿Qué pasó antes del Big Bang?” Las dos ideas clave que hay detrás de esta nueva visión son un penetrante análisis de la Segunda Ley de la termodinámica (que establece el principio de la entropía) y el estudio de la geometría de conos de luz del espacio-tiempo. Penrose logra combinar estos dos temas para demostrar que el destino último de nuestro universo en expansión y aceleración puede ser visto como el “big bang” de uno nuevo. [VISTA PREVIA]

Las sombras de la mente.

El científico trata de llegar a una comprensión científica de la mente humana. Parte de que la “comprensión” es algo que va mucho más allá de la mera computación, y trata de averiguar de qué modo la consciencia aparece “a partir de la materia, el espacio y el tiempo”. Sostiene que mientras las señales neuronales pueden comportarse como sucesos explicables en términos de la física clásica, las conexiones entre las neuronas están controladas a un nivel más profundo, donde debe existir una actividad en la frontera cuántico/clásico. Para Penrose, el nivel neuronal de las representaciones habituales del cerebro es una mera sombra de una actividad más profunda donde debe buscarse la base física de la mente: el campo mecano-cuántico que los humanos experimentamos como consciencia y libre albedrío. [DESCARGAR MUESTRA]

Moda, fe y fantasía en la nueva física del universo.

¿Qué influencias pueden tener la moda, la fe y la fantasía en las investigaciones científicas que buscan entender el comportamiento del universo? ¿Son los físicos teóricos inmunes a las tendencias, las creencias dogmáticas o los revoloteos fantásticos? Roger Penrose responde a estas y a otras muchas preguntas en este libro. Explica por qué los investigadores que trabajan en la última frontera de la física son, de hecho, tan susceptibles a estas fuerzas como el resto de mortales. El resultado final es una importante crítica de los avances más significativos de la física actual, de la mano de uno de sus principales representantes. [VISTA PREVIA]

Tres expertos en agujeros negros ganan Premio Nobel de Física 2020

Premio Nobel de Física - Búsqueda de Google

Los investigadores Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez obtuvieron el Nobel de Física 2020 por sus descubrimientos sobre los agujeros negros y su relación con la Teoría de la Relatividad.

«No sabemos qué hay dentro de un agujero negro y eso es lo que lo hace tan fascinante», admitía la estadounidense Andrea Ghez tan solo minutos después de conocer que se había convertido este martes en la galardonada con el premio Nobel de Física junto a sus dos colegas, el alemán Reinhard Genzel y el británico Roger Penrose, sin duda el más célebre del trío, por arrojar un poco de luz sobre los agujeros negros. Estas regiones exóticas del espacio son, según la Real Academia de las Ciencias sueca, «los secretos más oscuros del Universo».

En concreto, han sido reconocidos por relacionar estos objetos con la teoría general de la relatividad de Albert Einstein y por hallar uno de ellos en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

En enero de 1965, diez años después de la muerte de Einstein, Penrose, de la Universidad de Oxford, demostró con ingeniosos métodos matemáticos que la teoría general de la relatividad conduce a la formación de agujeros negros, unos monstruos super masivos que capturan todo lo que hay a su alrededor, incluida la luz. Fueron sugeridos por primera vez en 1916 por el alemán Karl Schwarzschild y ni el mismo Einstein creía que algo así podía existir.

Pero Penrose, que se lleva la mitad de los diez millones de coronas suecas del premio (casi un millón de euros), los describió en detalle. En su corazón, afirmó, esconden una singularidad en la que cesan todas las leyes conocidas de la naturaleza. Su innovador artículo todavía se considera la contribución más importante a la famosa teoría desde Einstein.

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Eureka 15-10-2020  Este programa se dedica al Premio Nobel de Física 2020 compartido entre Roger Penrose, por sus aportaciones sobre los agujeros negros, y Reinhard Genzel y Andrea Ghez, por hallar un superagujero negro en el centro de nuestra galaxia

El «monstruo» en la Vía Láctea

Genzel, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Garching (Alemania) y la Universidad de California, Berkeley (EE.UU) y Ghez, de la Universidad de California en Los Angeles (EE.UU.) lideran, cada uno de ellos, un grupo de astrónomos que, desde principios de la década de 1990, se ha centrado en una región llamada Sagitario A* en el centro de nuestra galaxia. Han cartografiado con una precisión cada vez mayor las órbitas de las estrellas más brillantes más cercanas al corazón galáctico y las mediciones de estos dos grupos concuerdan. Ambos encontraron un objeto invisible extremadamente pesado -cuatro millones de masas solares- que tira del revoltijo de estrellas, haciéndolas correr a velocidades vertiginosas. Es «la evidencia más convincente», según el Instituto Karolinska de Estocolmo, de la presencia de un agujero negro supermasivo, lo que les hace merecedores de la otra mitad del premio.

Un ejemplo de todo ello es una estrella llamada S2 o S-O2. Completa una órbita del centro de la galaxia en menos de 16 años. Este es un tiempo extremadamente corto, por lo que los astrónomos pudieron trazar un mapa de toda su órbita. Podemos compararla con el Sol, que tarda más de 200 millones de años en completar una vuelta alrededor del centro de la Vía Láctea.

Usando los telescopios más grandes del mundo, Genzel y Ghez desarrollaron métodos para ver a través de las enormes nubes de gas y polvo interestelar hasta el centro galáctico. Han perfeccionado nuevas técnicas para compensar las distorsiones causadas por la atmósfera de la Tierra, construyendo instrumentos únicos. Con suerte, quizás es posible que pronto veamos directamente a Sagitario A*. Sería el segundo en la lista, después de que hace poco más de un año la red de astronomía Event Horizon Telescope lograra obtener imágenes de los alrededores más cercanos de un agujero negro supermasivo situado en la galaxia conocida como Messier 87 (M87), a 55 millones de años luz de nosotros.

Muchas preguntas que piden respuestas y motivan la investigación futura.

«Los descubrimientos de los galardonados de este año han abierto nuevos caminos en el estudio de objetos compactos y supermasivos. Pero estos objetos exóticos todavía plantean muchas preguntas que piden respuestas y motivan la investigación futura. No solo preguntas sobre su estructura interna, sino también sobre cómo probar nuestra teoría de la gravedad en las condiciones extremas en las inmediaciones de un agujero negro», ha dicho David Haviland, presidente del Comité Nobel de Física.

En efecto, todavía queda mucho por saber sobre los agujeros negros, como por qué la teoría general de la relatividad no funciona en la singularidad. Esto requerirá unir los dos pilares de la física, la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Andrea Ghez anima a las estudiantes a perseguirlo. «Espero inspirar a otras mujeres jóvenes en este campo. Si te apasiona la ciencia hay mucho que se puede hacer», ha dicho tras la ceremonia en Estocolmo. «Es muy importante convencer a la generación más joven de que su capacidad de cuestionar y pensar es crucial para el futuro del mundo». Quizás quien siga sus pasos pueda resolver los misterios aún en la oscuridad y merecer otro Nobel de Física.