China arrebata a EEUU la supremacía cuántica con su nueva supercomputadora.

La nueva Guerra Fría entre bloques ya no es Unión Soviética/Estados Unidos. La irrupción de China en el mundo capitalista ha dado un vuelco a esta partida de ajedrez y la carrera tecnológica es su principal competición en la que ambos países son actores principales.

Un equipo de físicos de China afirma haber construido una computadora cuántica capaz de realizar ciertos cálculos casi 100 billones de veces más rápido que la supercomputadora más avanzada del mundo. De esta manera, China ha alcanzado el primer hito en la carrera global para desarrollar la computación cuántica a gran escala.

El científico chino Pan Jianwei y sus colegas crearon un prototipo de computadora cuántica, llamada Jiuzhang, con la que detectaron hasta 76 fotones, partículas elementales responsables de causar manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético. El sistema Jiuzhang es capaz de implementar el muestreo del bosones gaussiano a gran escala, 100 billones de veces más rápido que la supercomputadora más rápida existente en el mundo. Por si fuera poco, el nuevo prototipo puede procesar datos 10.000 millones de veces más rápido que la computadora cuántica de 53 cubits desarrollada por Google.

“La ventaja computacional cuántica representa un tipo de umbral. Es decir, cuando la capacidad de un nuevo prototipo supera la de la computadora tradicional más potente en el manejo de una tarea particular, demuestra que posiblemente hará avances en muchas otras áreas”, señaló Lu Chaoyang, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China.

Por ahora, el sistema Jiuzhang es campeón en una sola área; sin embargo, los físicos chinos aseguran que, a diferencia de las computadoras convencionales, su aparato tiene potencial para ser usado en varios ámbitos, incluida la teoría de grafos, el aprendizaje automatizado y la química cuántica. Esto todo es gracias a su capacidad de supercomputación. 

Esta supremacía cuántica es el resultado de 20 años de esfuerzo que ha aplicado el equipo de Pan Jianwei. Durante su investigación, los físicos chinos han logrado también solucionar varios problemas tecnológicos importantes. Uno de ellos fue descubrir una fuente de fotones de alta calidad.

“Por ejemplo, es fácil para nosotros tomar un sorbo de agua cada vez, pero es difícil beber solo una molécula de agua. Una fuente de fotones de alta calidad necesita ‘liberar’ solo un fotón cada vez, y cada de estas partículas elementales necesita ser exactamente de la misma forma, lo cual es todo un desafío”, explicó Pan Jianwei, citado por la agencia china Xinhua. Uno de los frentes en la carrera tecnológica 

Hoy en día, los investigadores chinos compiten contra las principales corporaciones tecnológicas de EEUU, desde Alphabet hasta Amazon y Microsoft para alcanzar el liderazgo en la computación cuántica. Este ámbito, según la agencia Bloomberg, se ha convertido en otro frente en la carrera tecnológica entre EEUU y China. En el 2019, Google anunció haber construido una computadora que podría realizar un cálculo que le ocuparía cerca de 10.000 años a las supercomputadoras más rápidas en 200 segundos. Hasta la fecha, este aparato ha mantenido la supremacía cuántica. Y el Gobierno de China, a su vez, ha hecho todo lo posible para arrebatársela. 

Ahora, el país asiático está construyendo un Laboratorio Nacional para Ciencias de Información Cuántica por un valor de 10.000 millones de dólares. Su levantamiento forma  parte de un gran impulso que Pekín ha dado en ese campo. 

Mientras tanto, en EEUUla Administración Trump ofreció fondos de 1.000 millones de dólares para realizar investigaciones a principios del 2020 en la inteligencia artificial y la información cuántica y ha tratado de atribuirse el avance de Google, destaca el medio.

FUENTE: Sputnik News 

Gitanjali Rao, la joven científica del año.

La nueva portada de la revista Time presenta a “la niña del año”, teniendo por primera vez una joven científica, de 15 años, Gitanjali Rao, que desarrolló “una tecnología para detectar si el agua está contaminada con plomo y una extensión para el buscador Chrome que ayuda a detectar el ciberacoso”.

La revista Time empezó a nombrar en 1927 al «Hombre del año». Y de «hombre» pasó a «persona». Este año la influyente revista americana estrena la categoría «Kid of the year». La galardonada es Gitanjali Rao, una niña científica e inventora con la aspiración de «resolver los problemas del mundo».

La científica quinceañera. Gitanjali Rao ha inventando, entre otros, un instrumento con el que se puede detectar plomo en el agua potable o una aplicación que se sirve de la inteligencia artificial para identificar situaciones de ciberacoso. Rao, que fue elegida de entre 5.000 nominados en Estados Unidos, reconoce a la mencionada revista que no encaja en el perfil del «típico científico» que ella define como «un hombre mayor, generalmente blanco». Pero, “si yo puedo, tú puedes, todos podemos”, declaró.

Una inventora precoz

Con diez años le comentó a su madre que estaba interesada en investigar la tecnología de sensores basados en nanotubos de carbono. Rao vive en el estado de Colorado y asegura que lo que realmente espera con sus inventos e ideas es inspirar a otros potenciales creadores y no solo buscar soluciones con la aportación de sus aparatos. En este sentido, afirma que «hay muchos problemas que resolver» y le dijo a Time que «nuestra generación se enfrenta a los problemas de antaño sin solucionar y a otros nunca antes vistos».

En sus quince años de vida le ha dado tiempo a ser mentora de unos 30.000 estudiantes de los que espera «identifiquen la innovación como una necesidad». Como gran parte de los jóvenes de su generación, esta niña científica es una férrea luchadora contra el cambio climático y entre los problemas que más le preocupan está el ciberacoso, que la llevó a crear una aplicación para ayudar a la detección de estos casos y atajar esta problemática social.

Gitanjali Rao es la flamante «Niña del Año» un premio que se erige, según Time, como «el barómetro sobre los líderes emergentes de la generación estadounidense más joven»

Una vacuna esperanzadora con muchos enemigos.

Hace dos años, Ugur Sahin subió al escenario en una conferencia en Berlín e hizo una predicción audaz. Al frente de una sala llena de expertos en enfermedades infecciosas, dijo que su compañía podría ser capaz de utilizar su llamada tecnología de ARN mensajero para desarrollar rápidamente una vacuna en caso de una pandemia mundial.

A finales de enero es cuando Ugur Sahin, director y cofundador de BioNTech, se da cuenta de que la Covid-19 podría tener consecuencias graves. Reúne a un equipo de 40 personas y deciden trabajar en un proyecto que llaman “Proyecto Velocidad de la Luz”. El objetivo es encontrar una vacuna contra la Covid lo antes posible, suspenden vacaciones y el equipo se pone a trabajar sin límite horario en el objetivo.

La pareja detrás de la vacuna para el covid de Pfizer - The New York Times
Ugur Sahin, a la izquierda, y Ozlem Tureci, la pareja que fundó  BioNTech.

Guillermo Sánchez León, a quien ya conocemos en este blog por sus programas de radio EUREKA, ha realizado un análisis muy acertado sobre esta noticia que tiene al mundo esperanzado a la vez que sobrecogido. Os invitamos a leerlo en su blog [AQUI].

También ha dedicado un programa de EUREKA al tema que podéis escuchar o descargar en el siguiente enlace:

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Princesas, abejas y matemáticas.

Princesas, abejas y matemáticas

La princesa griega Helena y la fenicia Dido, se confabulan para contarnos sus historias, todas ellas teniendo como punto común las matemáticas. A través de ellas conoceremos la creación del cálculo infinitesimal o las ideas de Newton.

Además, las abejas conforman una de las sociedades “más matematizadas” del mundo animal. En el relato se nos comenta las formas hexagonales que adoptan las celdas de los panales y su relación con un interesante problema de optimización que intuitivamente resolvieron ya correctamente las abejas. Otros problemas matemáticos relacionados y otras técnicas matemáticas sagazmente usadas por las abejas completan la historia contada en “Princesas, Abejas y Matemáticas”..

David Martín de Diego. Princesas, abejas y matemáticas. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Los libros de la Catarata, 2011. 96 p. (¿Qué sabemos de…? ; v. 27) ISBN: 978-84-00-09409-6

Todo el relato está impregnado de un mismo aroma, que nos remite a preguntas que giran en torno a la necesidad de adoptar formas o patrones que permiten ahorrar recursos. Estas preguntas son de difícil o imposible respuesta si no se usa el lenguaje apropiado, que no es otro que el de las matemáticas. Nuestras princesas y abejas pasearán acompañadas por un grupo de matemáticos empeñados en desvelar estos principios de la naturaleza; sin ellos, no podemos comprender nuestra historia ni el mundo en el que vivimos.

¿Se puede contar la historia de la humanidad hablando de Cristobal Colón y no de Isaac Newton?, ¿se puede relatar solamente la Revolución francesa e ignorar la gran revolución científica del siglo XVII que supuso la creación del cálculo infinitesimal? Este libro se detiene en esta otra historia paralela y tristemente semioculta, pero no exenta de una indudable belleza.

David Martín de Diego

Doctor en Ciencias Matemáticas e Investigador Científico del CSIC en el Instituto de Ciencias Matemáticas. Investigador activo en el área de mecánica geométrica, una temática que desarrolla y hace uso de nuevas técnicas de geometría diferencial con aplicaciones en física teórica e ingeniería. Es autor de numerosos artículos en revistas internacionales y ha organizado y participado en distintos congresos internacionales sobre esta disciplina. Entre otras actividades, destacó su labor como director de la Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española.

Sumario

La princesa Dido sí sabe elegir.- La princesa Helena de las matemáticas.- La sagacidad de las abejas.- Apendicitis matemática.- Bibliografía.

Un verdor terrible: La aventura de la ciencia convertida en literatura.

Un verdor terrible

Labatut, Benjamín. Un verdor terrible. Editorial Anagrama, 2020. ISBN:
978-84-339-9897-2. PRIMERAS PAGINAS

Un libro inclasificable y poderosamente seductor. Este libro es una historia de los caminos que llevan a descubrir la física cuántica

Un verdor terrible es una obra de ficción basada en hechos reales. Eso nos dice su autor, Benjamín Labatut (Róterdam, 1980). En realidad, este libro es una historia de los caminos que llevan a descubrir la física cuántica. Lo real son los actores de esta historia, matemáticos y físicos. Lo ficticio son sus historias personales, los avatares que los llevaron a estar en los sitios en los que estuvieron. 

Las narraciones incluidas en este libro singular y fascinante tienen un hilo conductor que las entrelaza: la ciencia, con sus búsquedas, tentativas, experimentos e hipótesis, y los cambios que –para bien y para mal– introduce en el mundo y en nuestra visión de él.

Por estas páginas desfilan descubrimientos reales que forman una larga cadena perturbadora: el primer pigmento sintético moderno, el azul de Prusia, creado en el siglo XVIII gracias a un alquimista que buscaba el Elixir de la Vida mediante crueles experimentos con animales vivos, se convierte en el origen del cianuro de hidrógeno, gas mortal que el químico judío alemán Fritz Haber, padre de la guerra química, empleó para elaborar el pesticida Zyklon, sin saber que los nazis acabarían utilizándolo en los campos de exterminio para asesinar a miembros de su propia familia.

La última ecuación de Alexandre Grothendieck | Sociedad | EL PAÍS

También asistimos a las exploraciones matemáticas de Alexander Grothendieck, que le llevaron al delirio místico, el aislamiento social y la locura; a la carta enviada a Einstein por un amigo moribundo desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, con la solución de las ecuaciones de la relatividad y el primer augurio de los agujeros negros; y a la lucha entre los dos fundadores de la mecánica cuántica –Erwin Schrödinger y Werner Heisenberg– que generó el principio de incertidumbre y la famosa respuesta que Einstein le gritó a Niels Bohr: «¡Dios no juega a los dados con el universo!»

Un matemático o un físico, incluso un científico que se maneje con magnitudes infinitamente pequeñas o infinitamente grandes, tendría que hallar en estas páginas algo más que la historia de la física del siglo XX. Este libro nos narra cómo se llega a la conclusión de que no siempre todo lo que vemos sigue existiendo si nosotros no estamos para medirlo. Si sabemos cómo funciona una ecuación,