Roger Penrose y la divulgación científica.

Roger Penrose: "La física podría ayudarnos a entender la conciencia"

La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el pasado martes 6 de octubre el  Premio Nobel de Física 2020 a los científicos Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez, por sus descubrimientos sobre los agujeros negros.

Tal vez el más conocido de los tres, gracias a sus libros de divulgación científica, sea Penrose. Conocido por sus posturas un tanto heterodoxas dentro del campo de la física teórica, es Catedrático del Instituto Matemático de la Universidad de Oxford y autor de numerosos best-sellers de divulgación, entre los que destacan “Lo pequeño, lo grande y la mente humana”, “La nueva mente del emperador” y “Sombras de la mente”.

Roger Penrose es, junto al también británico Stephen Hawking, uno de los físicos teóricos más famosos y a la vez más importantes de nuestro tiempo. Sus trabajos a finales de los 60 y principios de los 70 sobre lo que ocurre en el interior de los agujeros negros, las llamadas singularidades, marcaron el camino a seguir en un momento en que estos extraños cuerpos celestes eran tenidos como engorrosas veleidades de una teoría de difícil confirmación experimental. Desde hace treinta años, Penrose está ocupado en desarrollar una teoría bastante abstracta: la teoría de los twistors. Todo ello forma parte de un profundo interés personal por descubrir una nueva formulación en la física que una el mundo de lo muy pequeño con el de lo muy grande.

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A continuación te invitamos a que conozcas más de su trabajo por medio de cuatro de sus obras fundamentales.

4 libros básicos de Roger Penrose, Premio Nobel de Física 2020 | Aristegui Noticias

El camino a la realidad.

El avance de la ciencia ha ido modificando radicalmente nuestra manera de comprender el universo a lo largo de la historia. Gracias al progreso científico, los conceptos físicos y matemáticos han transformado nuestra visión.

Con este punto de partida, Roger Penrose realiza un completo estado de la cuestión del saber actual y de todos los instrumentos conceptuales para comprender la física, la matemática y las leyes científicas que rigen el universo. Explicaciones, conceptos, estado de las investigaciones en curso, repaso y argumentaciones, comentarios sobre las leyes del universo y últimas teorías, este libro es conocido como la biblia de todos los conceptos de la física moderna. [DESCARGAR MUESTRA]

Ciclos del tiempo.

En esta investigación Penrose desarrolla una visión inédita de la cosmología y propone una respuesta inesperada a la pregunta “¿Qué pasó antes del Big Bang?” Las dos ideas clave que hay detrás de esta nueva visión son un penetrante análisis de la Segunda Ley de la termodinámica (que establece el principio de la entropía) y el estudio de la geometría de conos de luz del espacio-tiempo. Penrose logra combinar estos dos temas para demostrar que el destino último de nuestro universo en expansión y aceleración puede ser visto como el “big bang” de uno nuevo. [VISTA PREVIA]

Las sombras de la mente.

El científico trata de llegar a una comprensión científica de la mente humana. Parte de que la “comprensión” es algo que va mucho más allá de la mera computación, y trata de averiguar de qué modo la consciencia aparece “a partir de la materia, el espacio y el tiempo”. Sostiene que mientras las señales neuronales pueden comportarse como sucesos explicables en términos de la física clásica, las conexiones entre las neuronas están controladas a un nivel más profundo, donde debe existir una actividad en la frontera cuántico/clásico. Para Penrose, el nivel neuronal de las representaciones habituales del cerebro es una mera sombra de una actividad más profunda donde debe buscarse la base física de la mente: el campo mecano-cuántico que los humanos experimentamos como consciencia y libre albedrío. [DESCARGAR MUESTRA]

Moda, fe y fantasía en la nueva física del universo.

¿Qué influencias pueden tener la moda, la fe y la fantasía en las investigaciones científicas que buscan entender el comportamiento del universo? ¿Son los físicos teóricos inmunes a las tendencias, las creencias dogmáticas o los revoloteos fantásticos? Roger Penrose responde a estas y a otras muchas preguntas en este libro. Explica por qué los investigadores que trabajan en la última frontera de la física son, de hecho, tan susceptibles a estas fuerzas como el resto de mortales. El resultado final es una importante crítica de los avances más significativos de la física actual, de la mano de uno de sus principales representantes. [VISTA PREVIA]

Tres expertos en agujeros negros ganan Premio Nobel de Física 2020

Premio Nobel de Física - Búsqueda de Google

Los investigadores Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez obtuvieron el Nobel de Física 2020 por sus descubrimientos sobre los agujeros negros y su relación con la Teoría de la Relatividad.

«No sabemos qué hay dentro de un agujero negro y eso es lo que lo hace tan fascinante», admitía la estadounidense Andrea Ghez tan solo minutos después de conocer que se había convertido este martes en la galardonada con el premio Nobel de Física junto a sus dos colegas, el alemán Reinhard Genzel y el británico Roger Penrose, sin duda el más célebre del trío, por arrojar un poco de luz sobre los agujeros negros. Estas regiones exóticas del espacio son, según la Real Academia de las Ciencias sueca, «los secretos más oscuros del Universo».

En concreto, han sido reconocidos por relacionar estos objetos con la teoría general de la relatividad de Albert Einstein y por hallar uno de ellos en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

En enero de 1965, diez años después de la muerte de Einstein, Penrose, de la Universidad de Oxford, demostró con ingeniosos métodos matemáticos que la teoría general de la relatividad conduce a la formación de agujeros negros, unos monstruos super masivos que capturan todo lo que hay a su alrededor, incluida la luz. Fueron sugeridos por primera vez en 1916 por el alemán Karl Schwarzschild y ni el mismo Einstein creía que algo así podía existir.

Pero Penrose, que se lleva la mitad de los diez millones de coronas suecas del premio (casi un millón de euros), los describió en detalle. En su corazón, afirmó, esconden una singularidad en la que cesan todas las leyes conocidas de la naturaleza. Su innovador artículo todavía se considera la contribución más importante a la famosa teoría desde Einstein.

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Eureka 15-10-2020  Este programa se dedica al Premio Nobel de Física 2020 compartido entre Roger Penrose, por sus aportaciones sobre los agujeros negros, y Reinhard Genzel y Andrea Ghez, por hallar un superagujero negro en el centro de nuestra galaxia

El «monstruo» en la Vía Láctea

Genzel, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Garching (Alemania) y la Universidad de California, Berkeley (EE.UU) y Ghez, de la Universidad de California en Los Angeles (EE.UU.) lideran, cada uno de ellos, un grupo de astrónomos que, desde principios de la década de 1990, se ha centrado en una región llamada Sagitario A* en el centro de nuestra galaxia. Han cartografiado con una precisión cada vez mayor las órbitas de las estrellas más brillantes más cercanas al corazón galáctico y las mediciones de estos dos grupos concuerdan. Ambos encontraron un objeto invisible extremadamente pesado -cuatro millones de masas solares- que tira del revoltijo de estrellas, haciéndolas correr a velocidades vertiginosas. Es «la evidencia más convincente», según el Instituto Karolinska de Estocolmo, de la presencia de un agujero negro supermasivo, lo que les hace merecedores de la otra mitad del premio.

Un ejemplo de todo ello es una estrella llamada S2 o S-O2. Completa una órbita del centro de la galaxia en menos de 16 años. Este es un tiempo extremadamente corto, por lo que los astrónomos pudieron trazar un mapa de toda su órbita. Podemos compararla con el Sol, que tarda más de 200 millones de años en completar una vuelta alrededor del centro de la Vía Láctea.

Usando los telescopios más grandes del mundo, Genzel y Ghez desarrollaron métodos para ver a través de las enormes nubes de gas y polvo interestelar hasta el centro galáctico. Han perfeccionado nuevas técnicas para compensar las distorsiones causadas por la atmósfera de la Tierra, construyendo instrumentos únicos. Con suerte, quizás es posible que pronto veamos directamente a Sagitario A*. Sería el segundo en la lista, después de que hace poco más de un año la red de astronomía Event Horizon Telescope lograra obtener imágenes de los alrededores más cercanos de un agujero negro supermasivo situado en la galaxia conocida como Messier 87 (M87), a 55 millones de años luz de nosotros.

Muchas preguntas que piden respuestas y motivan la investigación futura.

«Los descubrimientos de los galardonados de este año han abierto nuevos caminos en el estudio de objetos compactos y supermasivos. Pero estos objetos exóticos todavía plantean muchas preguntas que piden respuestas y motivan la investigación futura. No solo preguntas sobre su estructura interna, sino también sobre cómo probar nuestra teoría de la gravedad en las condiciones extremas en las inmediaciones de un agujero negro», ha dicho David Haviland, presidente del Comité Nobel de Física.

En efecto, todavía queda mucho por saber sobre los agujeros negros, como por qué la teoría general de la relatividad no funciona en la singularidad. Esto requerirá unir los dos pilares de la física, la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Andrea Ghez anima a las estudiantes a perseguirlo. «Espero inspirar a otras mujeres jóvenes en este campo. Si te apasiona la ciencia hay mucho que se puede hacer», ha dicho tras la ceremonia en Estocolmo. «Es muy importante convencer a la generación más joven de que su capacidad de cuestionar y pensar es crucial para el futuro del mundo». Quizás quien siga sus pasos pueda resolver los misterios aún en la oscuridad y merecer otro Nobel de Física.

Nobel de Física para los descubridores de los primeros planetas extrasolares

Michel Mayor, Didier Queloz y James Peebles son los primeros en recibir el premio de la academia sueca por el hallazgo de exoplanetas y los terceros por el estudio de la evolución del cosmos.

Nobel de Física para los descubridores de los primeros planetas extrasolares | Ciencia | EL PAÍS

La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha otorgado el Premio Nobel de Física 2019 a Michel Mayor, Didier Queloz y James Peebles. Los dos primeros fueron los responsables del descubrimiento de los primeros planetas fuera del sistema solar. El tercero es uno de los padres de las teorías cosmológicas que explican cómo surgió el universo y cuál ha sido su evolución.

En su anuncio desde Estocolmo, la academia sueca justifica su galardón por las aportaciones de los premiados al conocimiento humano sobre la evolución del cosmos y el lugar que ocupa en él la Tierra.

Hasta hace menos de 30 años, la existencia de planetas fuera del sistema solar era solo un planteamiento teórico, algo que era muy probable, pero que nadie había sido capaz de comprobar con observaciones directas. En 1992 Aleksander Wolszczan y Dale Frail anunciaron el descubrimiento de los primeros planetas extrasolares de la historia. Orbitaban una estrella de neutrones, algo que de algún modo devaluó el descubrimiento. Tres años después, los suizos Michel Mayor y Didier Queloz descubrieron el primer planeta extrasolar en torno a una estrella “normal” y han sido ellos los que han recibido el reconocimiento de la academia sueca.

Hoy ya se han descubierto más de 4.000 planetas fuera del sistema solar, se han empezado a estudiar algunas de sus atmósferas y pronto se buscará en ellas señales de actividad biológica.


FUENTE: EL PAIS

El Nobel Gérard Mourou : “la tecnología láser tratará el cáncer y los residuos nucleares”

El Premio Nobel de Física 2018, Gérard Mourou, ofrece una conferencia divulgativa en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca | Sala de Prensa
El Premio Nobel de Física 2018, Gérard Mourou, ofreció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca.

El Premio Nobel de Física 2018 Gérard Mourou ha destacado este lunes en su visita al Centro de Láseres Pulsados de Salamanca el enorme potencial que tiene la tecnología de láseres de alta intensidad en dos ámbitos: la medicina y el medio ambiente.

En primer lugar, el científico ha vaticinado que a través de protones generados por láseres como el de Salamanca se podrá tratar de forma mucho más precisa el cáncer. No se ha atrevido a dar una fecha concreta aunque se ha mostrado convencido de que en cinco años esta tecnología ya se podría estar utilizando en oncología, pero será mucho tiempo después cuando consiga las autorizaciones médicas.

En cuanto al medio ambiente, y más en concreto en el ámbito de la producción de la energía nuclear, que es el campo en el que está más centrado Mourou, ha señalado que los láseres tiene capacidad para cambiar las propiedades del núcleo de forma que los neutrones tengan una vida más corta y por lo tanto los residuos nucleares se destruyan en años y no en millones de años como sucede ahora. Centro como el CLPU permitirán hacer demostraciones, pero aún hace falta desarrollar la tecnología a gran escala.

El Nobel Gérard Mourou en Salamanca

En cualquier caso, el Premio Nobel ha hecho hincapié en las múltiples aplicaciones del láser y en concreto del centro de Salamanca con el que se ha mostrado encantado de colaborar.

Marie Curie.

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Marie Curie : escritos biográficos. Selección y prólogo de Xavier Roqué, trad. Palmira Freixas. Barcelona: ediciones UAB, 2011. ISBN 978-84-938717-1-0
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Nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia (Polonia). Limitada por un país que la
forzaba a estudiar a las mujeres en la clandestinidad, a los 24 años (1891) decidió mudarse a París. Allí estudió Física y Matemáticas en la Universidad de
París, egresando brillantemente de ambas licenciaturas como primera de su promoción en Física (1893) y segunda de promoción en Matemáticas (1894).

En 1894 también conocería a quien sería su marido y compañero de investigación: el profesor de física Pierre Curie, con el cual acabaría dilucidando importantes hallazgos en el campo de la radiactividad.
En 1903 defendió su tesis doctoral titulada “Investigaciones sobre las sustancias radioactivas”, trabajo que le valió el grado de doctor con mención ‘cum laude’ y el Premio Nobel de Física en 1903 (compartido con su marido Pierre Curie y su director de tesis Henri Becquerel).
Tres años más tarde, en 1906, ocupó la cátedra de física de la Universidad de París que había dejado vacante su marido tras su muerte en 1904, convirtiéndose en la primera mujer en impartir docencia universitaria en los más de 600 años de historia de dicha institución.
Su último gran reconocimiento académico, el Premio Nobel de Química, le fue otorgado en 1910 por el descubrimiento del polonio (bautizado así como guiño a su país nativo) y el radio.

Finalmente, tras un legado de vida que determinó un punto de inflexión en la historia de  la ciencia, Marie Curie murió a los 66 años de edad en su país natal, Polonia; al parecer por una enfermedad derivada de la alta radiación a la que estuvo expuesta gran parte de su vida.