Premio Turing 2021 para los creadores de la base sobre la que se sustentan los compiladores.

El canadiense Alfred Vaino Aho (79 años), profesor emérito de la Universidad de Columbia, y el estadounidense Jeffrey David Ullman (78 años), profesor emérito de la Universidad de Stanford, han sido distinguidos con el premio Turing de 2020, conocido como el nobel de la informática. El galardón lo entrega cada año la ‘Association for Computing Machinery (ACM)’ entre quienes hayan contribuido de manera destacada al avance de la ciencia de la computación.

Alfred Vaino Aho y Jeffrey David Ullman

La ACM asegura en un comunicado en su página, que Aho y Ullman se han hecho merecedores del premio por su contribución al diseño y análisis de los algoritmos, por contribuir a los fundamentos de los lenguajes de programación de los ordenadores y su compilación, y por sintetizar estos resultados en sus libros, muy influyentes, “que han educado a varias generaciones de científicos informáticos”.

La colaboración entre Ullman y Aho comenzó en 1967 durante su etapa en Bell Labs, histórico centro de investigación de AT&T. Los dos profesores ayudaron a describir la tecnología de compiladores y abrir la puerta a traducir programas de alto nivel en códigos máquina de bajo nivel.

 El software (programa informático) que hace funcionar cualquier dispositivo tecnológico con el que interactuamos ―desde un teléfono móvil a un servidor gigante― está escrito por humanos en un lenguaje de programación de nivel superior que luego es traducido (compilado) para su ejecución por la máquina en un código de nivel inferior. Un compilador, explica Ricardo Peña, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad Complutense de Madrid, “es un tipo de programa muy complejo encargado de dicha traducción, que se realiza en varias fases”.

“En primer lugar, hay un análisis gramatical, en el que es imprescindible una teoría llamada de autómatas. A continuación, se produce la detección de errores, tanto gramaticales como de las reglas semánticas del lenguaje. Después, se genera el código y por último, tiene lugar la optimización”, detalla Peña. Tanto Ullman como Aho son pioneros en este tema de la compilación; en análisis de la complejidad de los algoritmos y en bases de datos. Y sobre todo, han volcado muchas energías en poner al alcance de los estudiantes toda esa información de forma asequible para su estudio.

En esa faceta pedagógica de ambos galardonados insistió este miércoles el presidente de la ACM, Gabriele Kotsis, quien, en la comunicación del premio, recordó que “la programación informática y el desarrollo de sistemas de software cada vez más avanzados sustentan casi todas las transformaciones tecnológicas que ha experimentado la sociedad en las últimas cinco décadas”. Y añadió: “Si bien numerosos investigadores han contribuido a estas tecnologías, el trabajo de Aho y Ullman ha sido especialmente influyente. Han sido líderes de opinión desde principios de la década de 1970 y su trabajo ha guiado a generaciones de programadores hasta el día de hoy”.

Aho y Ullman son coautores de nueve libros. En su comunicado, la ACM destaca dos de ellos, El diseño y análisis de los algoritmos computacionales (1974), uno de los primeros libros sobre algoritmos disponibles para estudiantes, y Principios del diseño compilador (1977), conocido como “el libro del dragón” por el diseño de su portada y que es todavía hoy el manual más usado en la asignatura del mismo nombre. A estos dos libros, Peña añade un tercero sobre estructuras de datos y algoritmos (1983), escrito junto con otro autor (J.E. Hopcroft), que también se ha convertido en un clásico en la Ingeniería Informática.

Gitanjali Rao, la joven científica del año.

La nueva portada de la revista Time presenta a “la niña del año”, teniendo por primera vez una joven científica, de 15 años, Gitanjali Rao, que desarrolló “una tecnología para detectar si el agua está contaminada con plomo y una extensión para el buscador Chrome que ayuda a detectar el ciberacoso”.

La revista Time empezó a nombrar en 1927 al «Hombre del año». Y de «hombre» pasó a «persona». Este año la influyente revista americana estrena la categoría «Kid of the year». La galardonada es Gitanjali Rao, una niña científica e inventora con la aspiración de «resolver los problemas del mundo».

La científica quinceañera. Gitanjali Rao ha inventando, entre otros, un instrumento con el que se puede detectar plomo en el agua potable o una aplicación que se sirve de la inteligencia artificial para identificar situaciones de ciberacoso. Rao, que fue elegida de entre 5.000 nominados en Estados Unidos, reconoce a la mencionada revista que no encaja en el perfil del «típico científico» que ella define como «un hombre mayor, generalmente blanco». Pero, “si yo puedo, tú puedes, todos podemos”, declaró.

Una inventora precoz

Con diez años le comentó a su madre que estaba interesada en investigar la tecnología de sensores basados en nanotubos de carbono. Rao vive en el estado de Colorado y asegura que lo que realmente espera con sus inventos e ideas es inspirar a otros potenciales creadores y no solo buscar soluciones con la aportación de sus aparatos. En este sentido, afirma que «hay muchos problemas que resolver» y le dijo a Time que «nuestra generación se enfrenta a los problemas de antaño sin solucionar y a otros nunca antes vistos».

En sus quince años de vida le ha dado tiempo a ser mentora de unos 30.000 estudiantes de los que espera «identifiquen la innovación como una necesidad». Como gran parte de los jóvenes de su generación, esta niña científica es una férrea luchadora contra el cambio climático y entre los problemas que más le preocupan está el ciberacoso, que la llevó a crear una aplicación para ayudar a la detección de estos casos y atajar esta problemática social.

Gitanjali Rao es la flamante «Niña del Año» un premio que se erige, según Time, como «el barómetro sobre los líderes emergentes de la generación estadounidense más joven»

Los seis jóvenes matemáticos que han ganado los Premios Vicent Caselles 2020.

Ecuaciones para mejorar las predicciones meteorológicas, resolución de un problema abierto desde hace 20 años, creación de un algoritmo propio, nuevos modelos evolutivos de poblaciones, métodos numéricos con aplicaciones en ingeniería y formas novedosas para distribuir puntos en el espacio.

Estos seis jóvenes matemáticos han ganado los Premios Vicent Caselles 2020

Estos avances logrados por tres mujeres y tres hombres menores de 30 años les han valido los premios que otorga anualmente la Real Sociedad Matemática Española y la Fundación BBVA.

Desde 2015 la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y la Fundación BBVA conceden los Premios Vicent Caselles (bautizados así en honor a un reconocido matemático español) para destacar e incentivar el talento de los mejores jóvenes matemáticos de nuestro país. Cada uno de los seis galardones está dotado con 2.000 euros y se dirige a profesionales españoles o de otra nacionalidad que hayan realizado sus investigaciones matemáticas en España. Su edad debe ser inferior a 30 años al finalizar el año previo al de la convocatoria.

Los galardonados en esta VI edición son: Diego Alonso Orán, investigador posdoctoral en el Institute for Applied Mathematics de la Universidad de Bonn (Alemania); María Cumplido Cabello, investigadora postdoctoral en la Universidad Heriot‐Watt de Edimburgo (Reino Unido), Rubén Campoy García, investigador postdoctoral en la Universidad de Massachusetts Lowell en Estados Unidos; Alessandro Audrito, investigador postdoctoral en la Universidad de Zürich (Suiza); Judit Muñoz Matute, investigadora postdoctoral en el Basque Center for Applied Mathematics (BCAM) y Ujué Etayo, investigadora postdoctoral en el Institute of Analysis and Number Theory en Graz (Austría).

Sus trabajos pueden tener aplicaciones en campos tan diversos como la investigación biomédica, la seguridad informática, la predicción meteorológica, la prevención de incendios o el estudio de la expansión de poblaciones de especies en ecosistemas.

Actualmente todos los jóvenes matemáticos premiados desarrollan su trabajo fuera de España y, en el caso de Muñoz Matute, lo hará en breve. Esta es su trayectoria individual:

  • Diego Alonso Orán trabaja con ecuaciones que pueden servir para comprender mejor algunos fenómenos atmosféricos.
  • María Cumplido Cabello ha resuelto un problema abierto desde hace 20 años, relacionado con unos objetos matemáticos llamados trenzas y su generalización algebraica.
  • Rubén Campoy García. El nuevo algoritmo Aragón-Artacho Campoy lleva el nombre de uno de los galardonados y su director de tesis.
  • Alessandro Audrito trabaja en ecuaciones y modelos que surgen de la biología y son evolutivos, con los que se puede analizar la difusión y expansión de una población.
  • Judit Muñoz Matute se ocupa de ecuaciones que se aplican a la simulación de procesos físicos en ingeniería, por ejemplo, para hacer mapas del subsuelo usados en prospecciones de petróleo.
  • Ujué Etayo. Su investigación se centra en cómo distribuir de puntos en un espacio de forma óptima, por ejemplo, termómetros en un monte para prevenir incendios

Ver artículo completo: Agencia SINC

PANIC, una cámara infrarroja de gran campo.

Una tesis desarrollada en el IAA obtiene el premio MERAC 2020 en nuevas tecnologías | Instituto de Astrofísica de Andalucía - CSIC

Cardenas Vázquez, María Concepción. PANIC, una cámara infrarroja de gran campo para el observatorio de Calar Alto. [TESIS]. Granada : Universidad de Granada, 2018. DESCARGAR PDF


La ingeniera óptica Concepción Cárdenas Vázquez ha sido galardonada con el Premio MERAC a la Mejor Tesis Doctoral en Nuevas Tecnologías (Instrumental), otorgado por la Sociedad Astronómica Europea (EAS). La tesis aborda el desarrollo de PANIC, una cámara infrarroja de gran campo que opera en el Observatorio de Calar Alto.

La fundación MERAC (Mobilising European Research in Astrophysics and Cosmology) y la Sociedad Astronómica Europea (EAS) otorgan bienalmente los premios MERAC a la mejor tesis desarrollada en Europa, un galardón que busca promover la investigación innovadora en astrofísica y cosmología y apoyar a los investigadores jóvenes. Dotado con 25.000 euros, el premio en la categoría de Nuevas Tecnologías (Instrumental), ha sido concedido en 2020 a la tesis de Concepción Cárdenas “PANIC, una cámara infrarroja de gran campo para Calar Alto”, desarrollada en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

“La tesis incluye la vida completa de desarrollo de un instrumento astronómico, desde el diseño conceptual y el estudio de viabilidad hasta la integración y verificación final, tanto en el laboratorio como en los telescopios, siguiendo todos los procesos estándar y las revisiones exhaustivas del diseño”, apunta Concepción Cárdenas, que trabaja en la actualidad en el Max-Plack Institut für Astronomie (MPIA), en Heidelberg (Alemania), y que, con motivo del premio, presentará su tesis en una de las sesiones plenarias de la reunión de la Sociedad Astronómica Europea que tendrá lugar en julio de este año.

LA CÁMARA PANIC

PANIC pertenece a la nueva generación de cámaras infrarrojas de gran campo para telescopios terrestres y se trata de la primera en el hemisferio norte que pertenece a la comunidad astronómica española. Numerosos casos científicos se benefician de su gran campo y de los filtros que incorpora, desde astronomía extragaláctica hasta el estudio del Sistema Solar, y se trata de un instrumento idóneo para el desarrollo de grandes muestreos, o surveys. PANIC puede contribuir, igualmente, al estudio de la formación estelar, las explosiones de rayos gamma o la búsqueda de cuásares muy distantes.

Vista del banco óptico de PANIC durante su integración en laboratorio, con toda la óptica y los detectores instalados.

El desarrollo de la cámara comprendía varios retos importantes –señala Concepción Cárdenas (MPIA)–, debidos al extenso campo de visión requerido en el telescopio de 2.2 metros y al rango espectral deseado (infrarrojo cercano). En primer lugar, ha habido que afrontar el desafío de diseñar lentes de gran tamaño, la optimización de un sistema con aberraciones muy severas fuera de eje (en particular, astigmatismo y curvatura de campo) y, a la par, la minimización de las aberraciones cromáticas debido al amplio rango espectral. En segundo lugar, al trabajar acoplada al foco Cassegrain del telescopio, surgía el reto de doblar el camino óptico para empaquetar el instrumento dentro de un espacio muy acotado.

Sus particularidades hacen a PANIC única dentro del restringido número de instrumentos de este tipo que existen en la actualidad. La cámara observa en el infrarrojo cercano, una longitud de onda que requiere condiciones de vacío y sistemas criogénicos que descienden, en el caso de PANIC, a los 178 grados Centígrados bajo cero. Su gran campo de visión permite, en el telescopio de 2.2 metros, observar la luna llena entera, y en el de 3.5 metros el sistema compuesto por Júpiter y sus lunas mayores (o satélites galileanos). Las prestaciones del instrumento, como la escala de placa, el campo de visión, la calidad de imagen y la distorsión en todo el campo, medidos en ambos telescopios, confirman que PANIC cumple los requerimientos exigidos. Las observaciones con PANIC permiten abordar proyectos científicos novedosos y originales a la comunidad astronómica nacional e internacional.


FUENTE: INSTITUTO DE ASTROFÍSICA DE ANDALUCÍA, IAA-CSIC

Premio Abel para los investigadores que encontraron el orden en el caos

Premio Abel, para los investigadores que encontraron el orden en el caos

El premio Abel está considerado el Nobel de las matemáticas.

El israelí Hillel Furstenberg y el ruso-americano Gregory Margulis, dos matemáticos que buscaron nuevas certezas en el caos, han recibido el premio Abel, uno de los galardones más prestigiosos de su disciplina, el pasado miércoles. Ambos compartirán un premio de alrededor de cerca de 770.000 euros entregado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras, por recomendación del Comité Abel, un grupo de cinco matemáticos reconocidos internacionalmente.

Furstenberg y Margulis han sido reconocidos por «su uso pionero de los métodos de la probabilidad y la dinámica de teoría de grupos, la teoría de números y la combinatoria», ha dicho la academia noruega en un comunicado.

«Los dos impresionaron al mundo de las matemáticas por su uso ingenioso de los métodos probabilísticos y los caminos aleatorios para resolver profundos problemas en diversas áreas de las matemáticas», ha dicho Hans Munthe-Kaas, miembro del Comité Abel. «Esto llevó a una increíble cantidad de nuevos resultados, como la existencia de largas progresiones aritméticas de números primos (…) o la construcción de gráficos expansores con aplicaciones para la tecnología de la comunicación o la computación». De hecho, sus influencias llegan a campos muy diversos, como la geometría o el álgebra.

El orden en el caos

El trabajo de ambos tiene en común haber usado técnicas de la teoría ergódica, un campo de las matemáticas originado en el estudio de problemas físicos como el movimiento de sistemas planetarios o de bolas de billar. Los análisis de esta teoría exploran con probabilidades cómo ciertos sistemas, típicamente caóticos, evolucionan con el tiempo y adquieren nuevas configuraciones.

Además, estos modelos pueden ser aplicados a otros problemas matemáticos muy diversos como la teoría de grupos, la teoría de números la combinatoria o la teoría de gráficos. Se basan en gran medida en los caminos aleatorios, sendas compuestas por una sucesión de pasos azarosos, cuyo estudio es un asunto central de la teoría de la probabilidad.

Atravesando las fronteras

«Los trabajos de Furstenberg y Margulis han demostrado la efectividad de cruzar las fronteras entre disciplinas matemáticas separadas y tirar abajo el tradicional muro entre las matemáticas puras y aplicadas», ha dicho Hans Munthe-Kaas.

Después de enterarse de la concesión del premio, Fustenberg ha reaccionado con «total incredulidad» y, en una entrevista realizada con motivo del anuncio, ha reconocido que siempre pensó que los ganadores anteriores eran personas de una liga en la que él no estaba. También ha recordado que al principio no pudo vislumbrar el impacto que su trabajo iba a tener: «Como cualquier matemático, sigo mi olfato y me fijo lo que parece ser muy interesante».

Por otro lado, Margulis ha dicho sentirse muy honrado por haber recibido este reconocimiento de la comunidad de los matemáticos.

Según ha dicho en « Nature.com» Alex Lubotzky, matemático de la Universidad Hebrea de Jerusalén, las ideas de la teoría ergódica mostraron que hasta los grupos de números enteros tenían algún tipo de estructura regular oculta. «Incluso si tienes caos, si miras cuidadosamente encontrarás un orden», ha dicho. «Es como las estrellas en el cielo: parecen totalmente aleatorias, pero los antiguos griegos podían ver constelaciones».

La entrega del premio se celebrará el año próximo, junto a los premios de 2021, con motivo de la pandemia del coronavirus.


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