Sistema de inteligencia epidemiológica para frenar la COVID.

El grupo de investigación BISITE de la Universidad de Salamanca trabaja en el desarrollo de un sistema de inteligencia epidemiológica que permita la obtención, uso, acceso e interpretación de datos sobre el coronavirus. La investigación se está realizando y aplicando en Caldas, Colombia, con la finalidad de aportar información veraz y facilitar la toma de decisiones en cuanto a la evolución de la pandemia en la localidad.

Desde BISITE se ha diseñado una plataforma de Registro COVID, en la cual se recogen los datos de personas contagiadas o con sospechas de estarlo, a fin de unificarlas con los datos de otras fuentes para la georreferenciación de la información. Este sistema se refuerza con mecanismos de machine learning, con el objetivo de generar estimaciones en función de la población que se ha contagiado. Asimismo, utiliza estrategias para que el modelo se adapte a los cambios de la población, con cuadros de mando sencillos para facilitar a las instituciones competentes actuar de acuerdo a los indicadores presentados.

Inteligencia artificial para mitigar la Covid-19

El desarrollo también ha contado con el diseño de un sistema híbrido de inteligencia artificial, que utiliza varios modelos inteligentes para predecir la evolución de la pandemia con respecto a los contagios y fallecidos, además de permitir el control de los recursos sanitarios en los hospitales y distribuirlos eficazmente de acuerdo con la cantidad de pacientes ingresados.

Este proyecto ha sido posible gracias a una iniciativa financiada por el Gobierno de Colombia para desarrollar acciones que ayuden a mitigar los problemas causados por la Covid-19. El proyecto ha sido impulsado por la Universidad de Caldas con un grupo de investigadores de distintas facultades, el programa Telesalud y la importante labor del investigador principal, el rector Alejandro Ceballos Márquez, quien ha reunido a investigadores de distintas instituciones nacionales e internacionales, como es el caso del grupo BISITE, la Universidad de la Isla del Príncipe Eduardo (Canadá), la Universidad Austral de Chile, el Instituto de Investigación y Tecnología de Alimentos (IRTA), el Centro de Bioinformática y Bilogía Computacional de Colombia y organismos gubernamentales como la Dirección Territorial de Salud de Caldas y la Alcaldía de Manizales.

Artículo publicado en El Mundo en la sección Innovadores el pasado 6 de abril

Fuente: Corchado.net

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia en la USAL.

La Universidad de Salamanca se ha adherido un año más a la conmemoración del ‘Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia’ el próximo 11 de febrero “con un amplio programa de actividades“, coordinado a través de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la USAL, dependiente del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, en colaboración con Iberdrola y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, que se celebrará de manera online.

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Una vez más y tomando como eje principal esta conmemoración, Guillermo Sánchez León nos ha invitado a participar un día más en EUREKA, su programa de radio USAL sobre ciencia. En él hemos comentado varios nombres de mujeres científicas. Son todas las que están, pero no están todas las que son. 
En la segunda parte del programa, Carlos Tejero nos habla de la matemática Emmy Noether Amalie que está a la altura de los grandes matemáticos de todos los tiempos. Espero que lo disfrutéis

En los últimos 15 años, la comunidad internacional, a través de la declaración de la igualdad de género como uno de los objetivos de desarrollo sostenible para la Agenda 2030, ha hecho un gran esfuerzo inspirando y promoviendo la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia. Una brecha de género que se ha visto ensanchada debido a la actual situación del Covid-19, según se recoge en un estudio publicado en Nature que apunta a una disminución de los artículos científicos presentados con mujeres como primeras autoras.

Entre los diferentes centros, departamentos y grupos de investigación de la universidad participantes figuran el Instituto de Biología Funcional y Genómica (CSIC- Usal), el Centro de Investigación del Cáncer, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca, la Asociación Innova Salamanca, el grupo de investigación Grial, el Observatorio de Contenidos Audiovisuales y la plataforma ’11defebrero.org’. También destaca la colaboración del Ayuntamiento de Salamanca, la Biblioteca Pública de Salamanca Casa de las Conchas, la Biblioteca Torrente Ballester y el Ayuntamiento de Carbajosa de la Sagrada.

Entre las actividades diseñadas para conmemorar la efeméride destacan jornadas, exposiciones, competiciones escolares, proyecciones, charlas, conferencias y presentaciones de proyectos y resultados de investigación que se celebrarán de forma digital de acuerdo a las actuales circunstancias sanitarias.

Las 14 investigadoras del CIC

Desde hace cuatro años, el Centro de Investigación del Cáncer participa y organiza actividades para conmemorar este día. Este año, 14 investigadoras del CIC y socias de Aseica participarán en la iniciativa ‘#Conócelas’.

El proyecto pretende dar visibilidad a las mujeres que investigan, en particular en cáncer, y llevar su trabajo a institutos y colegios de todos los puntos de España posibles. “Algo que nos ha enseñado la pandemia es que cualquier persona puede estar conectada con otra en cualquier parte del mundo, y por eso esta iniciativa va a poder llegar a lugares o poblaciones pequeñas alejadas de núcleos universitarios, académicos e industriales, que por lo general no tiene acceso a este tipo de actividades”, puntualizó la coordinadora de ‘#Conócelas’ en Castilla y León, Sandra Blanco, investigadora principal del Centro de Investigación del Cáncer (CIC-IBMCC) y científica titular del CSIC.  

‘#Conócelas’ quiere poner de manifiesto que “las mujeres que investigan son además mujeres divertidas, que no solo trabajan en laboratorios o en despachos todo el día”. Es importante que los estudiantes entiendan que “cualquier persona que se lo proponga puede ser investigadora y que la investigación no tiene por qué ser aburrida”. Además, se quiere recalcar que la ciencia no tiene fronteras. “Aunque todas las investigadoras que participan en esta iniciativa son españolas, muchas de ellas trabajan en el extranjero“.

La plitidepsina contra el COVID: la necesidad de la investigación básica.

Anna Lithgow, del Servicio de Resonancia Magnética de la Universidad de Salamanca, reivindica la investigación básica con la que halló la plitidepsina, compuesto con múltiples propiedades y que podría ayudar a combatir el COVID.

Hace más de 30 años, cuando acababa de defender su tesis doctoral en la Universidad de Salamanca sobre determinación estructural de productos naturales, en el Departamento de Química Orgánica y bajo la dirección de Pilar Basabe y Julio González, a Anna M. Lithgow le surgió la oportunidad de realizar una estancia posdoctoral en Estados Unidos en el laboratorio de Kenneth Rinehart, en Illinois, contratada por la empresa PharmaMar. “Me pareció interesante porque así lo que había aprendido lo podía aplicar en la rama de los compuestos de origen marino”, señala.

Apenas nueve meses después regresaría a España tras haber descubierto la plitidepsina, un compuesto químico procedente del invertebrado ‘Aplidium albicans’, que es la base del fármaco Aplidin con propiedades para tratar el mieloma y que, según un estudio que lidera el virólogo Adolfo García-Sastre, también formado en Salamanca, tiene una eficacia contra el nuevo coronavirus 27,5 veces superior al antiviral remdesivir. Así se ha probado en ratones, quedan ahora los ensayos clínicos.

“Lo que pensé cuando salió ese estudio es que 30 años después un descubrimiento que en su día no tuvo mucho interés mediático había salido por fin a la palestra”, confiesa y subraya: “Este es uno de los casos donde se muestra claramente la necesidad de la investigación básica, que es un elemento fundamental para la investigación aplicada. No cabe duda de que el grupo del doctor García-Sastre ha hecho un trabajo muy importante con respecto a lo que se ha convertido el gran problema sanitario global, pero si no hubiese existido esa investigación básica previa, el trabajo de García-Sastre no hubiese sido posible, pues el compuesto no se hubiese descubierto, ni su estructura se habría determinado”.

Fue Anna Lithgow quien determinó su estructura. Recuerda que le llamó la atención que el extracto del ‘Aplidium albicans’ era verde oscuro cuando el organismo, extraído del Mar Mediterráneo, cerca de Ibiza, era blanco. Según su teoría, y la de otros investigadores, probablemente fue parasitado en su etapa larval por cianobacterias. Al respecto, Lithgow recuerda que las bacterias “tienen una capacidad increíble de síntesis de compuestos orgánicos de todo tipo”. Los compuestos aislados en este organismo fueron los llamados dideminas. Pero, además, el hallado en el extracto con el que trabajó la investigadora ofrecía unos datos de bioactividad mejores que otros similares. Ante la duda, Anna Lithgow repitió el estudio con la otra parte del extracto original que, explica, siempre se guarda en este tipo de experimentos, y el resultado fue el mismo. Al revivir aquel momento, la investigadora, ahora al frente del Servicio de Resonancia Magnética Nuclear de Nucleus, en la Universidad de Salamanca, incide en otro aspecto muy destacado de su descubrimiento: era mucho más activo, pero también mucho menos tóxico.

Consciente de la importancia de los resultados que había obtenido esta joven posdoctoral, PharmaMar la envió de regreso a España y siguió trabajando para la compañía farmacéutica, aunque pronto se especializó en el uso de un aparato de resonancia magnética y al cabo de un corto tiempo decidió volver a Salamanca a través de una beca de colaboración en la Facultad de Ciencias Químicas. Cuando ya estaba en la Universidad recibió los papeles de la compañía para firmar el “papeleo” que acompañaba a la patente del compuesto. “Mi nombre siempre estará unido a este compuesto y el del doctor Rinehart, ya que se descubrió en su laboratorio”, explica Anna Lithgow que, sin embargo, no quiere ningún tipo de fama, de hecho, aunque su nombre siempre estará unido a la plitidepsina, nunca cobrará los derechos porque renunció.
“Es habitual renunciar porque trabajas para una empresa, pero también es lo que haces cuando trabajas en la Universidad, si haces una patente en la Universidad realmente los derechos son para ella porque trabajas en sus laboratorios, con sus herramientas, etc.”, comenta e insiste: “Lo que me parece muy importante es que se sepa que, tras estudiar en Puerto Rico, yo me formé en la Universidad de Salamanca, que la determinación estructural la aprendí en Salamanca, en el Departamento de Química Orgánica, y con medios escasísimos”, hace hincapié esta mujer nacida en Santo Domingo, aunque se considera italiana y, después de 36 años en Salamanca, charra de adopción. Aprovecha la expectación de la plitisepsina para reclamar más financiación para la investigación básica para alcanzar logros similares

Cuestionando la existencia del dibarión superpesado. ¿Tendría el dibarión pesado plomo en el ala?

Físicos de la Universidad de Salamanca resuelven el problema de seis cuerpos cuestionando la existencia del dibarión superpesado.

Físicos de la Universidad de Salamanca resuelven el problema de seis cuerpos cuestionando la existencia del dibarión superpesado | Sala de Prensa

El estudio aborda aspectos básicos de la interacción fuerte, uno de los problemas más complejos, largamente estudiados y todavía no resueltos de la Física Nuclear y de Partículas. 

Jean-Marc Richard, Alfredo Valcarce, and Javier Vijande. Very Heavy Flavored Dibaryons. EN Phys. Rev. Lett. 124, 212001 – Published 27 May 2020

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Alfredo Valcarce, catedrático de Física Nuclear y de Partículas de la Universidad de Salamanca, en colaboración con sus colegas investigadores Jean-Marc Richard, reconocido científico y profesor emérito de la Universidad de Lyon, y Javier Vijande, catedrático de la Universidad de Valencia y antiguo alumno de la USAL, acaba de publicar nuevos avances sobre uno de los aspectos más interesantes de la Física en la actualidad que aborda la posible existencia de materia hadrónica estable formada por quarks muy pesados.

Physical Review Letters, una de las revistas más prestigiosas del campo de la Física de Partículas, recoge la investigación conjunta en la que los físicos de las universidades españolas y francesa contribuyen a esclarecer aspectos básicos de la interacción fuerte, uno de los problemas más complejos, largamente estudiados y todavía no resueltos de la Física Nuclear y de Partículas.

En el trabajo, los científicos han resuelto el problema de seis cuerpos con interacciones realistas que permiten describir los estados más ligeros como el protón y el neutrón. Se trata de “técnicas numéricas muy complejas con una gran dificultad teórica añadida” consecuencia de problemas de teoría de grupos e identidad de partículas, cuyo desarrollo “ha sido el fruto de un trabajo conjunto durante muchos años y que es accesible a muy pocos grupos de investigación en el mundo”, explica Alfredo Valcarce a Comunicación USAL.

La investigación, con soluciones exactas del problema de seis cuerpos en el límite de quarks pesados, es “un paso importante para acotar las soluciones de la teoría en el sector de quarks ligeros y, por tanto, avanzar en uno de los desafíos más importantes de la Física Nuclear y de Partículas en el siglo XXI, mejorar nuestro conocimiento de la interacción fuerte”, subraya el catedrático de la USAL.

En este sentido, y en palabras del científico, “no se debe olvidar, que más allá del puro conocimiento teórico, estamos hablando de progresar en el conocimiento de la teoría básica, fundamental en procesos tan relevantes como la obtención de energía a través de fisión o fusión”, o incluso el desarrollo de “tratamientos médicos avanzados en la lucha contra otra de las grandes pandemias de la humanidad, el cáncer”.

Protones, neutrones y quarks

Los constituyentes de los núcleos, protones y neutrones, están formados por entidades fundamentales que reciben el nombre de quarks. Los quarks solo aparecen en la naturaleza en agregados de tres partículas (barión) o partícula-antipartícula (mesón). Sin embargo, la teoría básica de la interacción fuerte, la Cromodinámica Cuántica (QCD), permite la existencia de agregados con un mayor número de quarks siempre que sean un múltiplo entero o combinación de las estructuras anteriores.

Así, podrían existir, por ejemplo, agregados de seis quarks, dibariones, de dos quarks y dos antiquarks, tetraquarks, o de cuatro quarks y un antiquark, pentaquarks. Estas estructuras reciben de forma genérica el nombre de multiquarks y su posible estabilidad -en lenguaje técnico se habla de que puedan estar ligados- se ha debatido durante décadas en la comunidad de la interacción fuerte.

(20) Universidad de Salamanca en Twitter: "Físicos de la Universidad de Salamanca resuelven el problema de seis cuerpos cuestionando la existencia del dibarión superpesado. 👉https://t.co/Lrc7orGJlo https://t.co/VcobFEia41" / Twitter

En la naturaleza hay seis tipos distintos de quarks. El mundo que observamos está formado únicamente por los quarks más ligeros, que conocemos como up (u) y down (d). Los otros tipos, con nombres tan curiosos como strange (s), charm (c), bottom (b) y top (t), son más pesados y se transforman de forma espontánea en los más ligeros. En la actualidad estos quarks más pesados se pueden producir de forma sencilla a través de colisiones de partículas en grandes aceleradores, como es el LHC en Europa, Belle en Japón o RHIC en USA, entre otros.

Origen del trabajo

Recientemente el LHC confirmó la existencia de bariones con dos quarks pesados, charm, y uno ligero, up. El resultado se publicó en Physical Review Letters, con una referencia explícita a los trabajos teóricos del grupo de Valcarce, Richard y Vijande, 10.1140/epja/i2008-10616-4, en los que se había calculado la masa de dicho estado, entre otros bariones pesados. La existencia de agregados con quarks pesados y una vida media larga ha llevado a un intenso trabajo teórico en el estudio de otros agregados conteniendo dichos quarks pesados y, además, dio origen a la pregunta que se contesta en el trabajo conjunto recién publicado: ¿Forman un estado ligado un sistema de tres quarks charm y tres quarks bottom, el llamado dibarión superpesado bbbccc, o se fragmenta de forma espontánea en un barión con tres quarks charm y otro barión con tres quarks bottom?

La teoría básica de la interacción fuerte, la Cromodinámica Cuántica, es muy difícil de resolver, de hecho, a día de hoy no hay soluciones exactas salvo en determinados límites. La solución se hace más accesible en el límite en el que los quarks tienen masas muy grandes, como sería el caso del dibarión superpesado. Un trabajo reciente basado en soluciones discretas de la QCD, 10.1103/Physrevlett.123.162003, ha sugerido que el dibarión superpesado bbbccc está ligado.

En el estudio en colaboración entre la Universidad de Lyon (Francia) y las universidades de Salamanca y Valencia se ha resuelto el problema de seis cuerpos con interacciones realistas que permiten describir los estados más ligeros como el protón y el neutrón. El resultado lleva a los científicos Richard, Valcarce y Vijande a la conclusión contraria a los cálculos discretos de QCD, la inestabilidad del dibarión superpesado. Cuando todos los constituyentes son muy pesados, no se gana energía por fusionar dos bariones en un dibarión.

Una de las consecuencias generales que se extrae del trabajo es “la dificultad de formar estructuras multiquark estables incluso cuando contienen quarks pesados. Muchas de las aproximaciones actuales a la QCD predicen todo un zoo de multiquarks estables que las soluciones rigurosas de la teoría no sostienen”, apunta Valcarce. De hecho, los trabajos más serios concluyen la dificultad de la estabilidad de estos estados exóticos, que solo existirían “en configuraciones muy específicas, con una mezcla muy particular de quarks pesados y quarks ligeros, como hemos publicado recientemente en otros trabajos teóricos, 10.1103/PhysRevC.97.035211”, concluye el físico de la Universidad de Salamanca.

Los resultados de este trabajo han sido resaltados en la web del Institut de Physique des 2 Infinis de Lyon,


Fuente: Sala de prensa USAL

Impacto causado en el ecosistema marino antártico por la acidificación del Océano Austral

La USAL estudia el impacto causado en el ecosistema marino antártico por la acidificación del Océano Austral fruto de la absorción de emisiones industriales de CO2.

La USAL estudia el impacto causado en el ecosistema marino antártico por la acidificación del Océano Austral fruto de la absorción de emisiones industriales de CO2 | Sala de Prensa

FUENTE: Sala de Prensa USAL

Andrés Rigual, del Grupo de Geociencias Oceánicas, es el investigador principal del proyecto SONaR-CO2 cuyos resultados pueden emplearse para prever cambios en los ecosistemas marinos de otras regiones del planeta.

La dinámica industrial mundial ha causado un significativo descenso del pH del océano previéndolo para finales de siglo en los valores más bajos de los últimos cientos miles de años.

En este tiempo en que la Tierra se está tomando un respiro medioambiental gracias al obligado parón industrial mundial causado por la pandemia de la Covid-19 hay que recordar que los océanos son un agente clave en el sistema climático global al absorber aproximadamente un cuarto de las emisiones de CO2 originadas por el hombre. El dióxido de carbono reacciona con el agua y forma ácido carbónico disminuyendo, así, el pH del océano. La acidificación oceánica está reconocida por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático como una de las principales amenazas a las que se enfrentan los ecosistemas marinos en la actualidad, debido a que afecta negativamente a organismos como corales, moluscos y plancton provocando un desequilibrio medioambiental.

En este contexto, Andrés Rigual, científico del Grupo de Geociencias Oceánicas de la Universidad de Salamanca, es el investigador principal del proyecto Southern Ocean Nanoplankton Response to CO2 (SONaR-CO2) financiado por fondos del programa Marie Sklodowska-Curie de la UE y que, junto a los catedráticos y también miembros del grupo investigador de la USAL José-Abel Flores y Francisco Javier Sierro, estudia el impacto causado en el ecosistema marino antártico por la acidificación del Océano Austral. Unos resultados que, además, se prevén como indicadores de “los cambios que ocurrirán en otras regiones del planeta en el futuro”, según informa el responsable del estudio a Comunicación USAL.

Concretamente, la iniciativa de investigación, desarrollada desde 2018 y recientemente concluida, determina el efecto de la acidificación oceánica y otros cambios ambientales sobre unas algas calcáreas conocidas como cocolitóforos, un grupo de fitoplancton abundante en todos los océanos que tiene un papel fundamental en los ecosistemas marinos como parte de la base de la cadena alimenticia. Además, contribuyen a regular las concentraciones de CO2 atmosférico debido a que al realizar la fotosíntesis y formar sus esqueletos o “armaduras” calcáreas (cocolitos) absorben carbono de la atmósfera y lo transportan a las capas profundas del océano una vez muertos.

Evolución del CO2 en cocolitóforos a lo largo del tiempo

Para el estudio, el grupo de la USAL analiza muestras de estos organismos recogidas en la columna de agua durante la última década representativas del período industrial y las compara con muestras recogidas en los sedimentos marinos que reflejan el estado de las poblaciones de cocolitóforos de la era preindustrial. El investigador de la USAL explica que el análisis de los registros del período preindustrial, de aproximadamente antes de 1850, comparado con los datos modernos de los que se dispone les permitirá determinar “si las algas cocolitoforales experimentaron cambios en su calcificación relacionados con el aumento antropogénico de las emisiones de CO2 a lo largo del período industrial”.

El muestreo continuo de la columna de agua durante casi dos décadas proporciona información clave sobre el estado y evolución de algunos grupos de fitoplancton a lo largo de los últimos años, entre ellos el de estos organismos. Datos que el científico considera “clave” en el futuro para evaluar cambios en los ecosistemas del Océano Austral, así como para anticipar “posibles respuestas de los ecosistemas marinos a los cambios inducidos por alteraciones en el ambiente en otras regiones del globo”, asevera.

De hecho, desde el inicio de la revolución industrial el pH medio del océano ha disminuido del valor de 8.21 al de 8.10. De continuar la actividad industrial con el mismo ritmo e intensidad se prevé “que este descenso pueda llegar a valores en torno a 7.70 a finales de siglo, los más bajos que se han registrado en los últimos cientos miles de años”, alerta el científico de la Universidad de Salamanca.

Trampas de sedimento y técnicas de microscopía

La USAL estudia el impacto causado en el ecosistema marino antártico por la acidificación del Océano Austral fruto de la absorción de emisiones industriales de CO2 | Sala de Prensa
Trampa de sedimento. Foto: Dr. Els Maas

El Océano Austral es una de las regiones del mundo más inexploradas y debido sus condiciones climáticas tan adversas es impensable el muestreo directo de zonas remotas del océano durante todo el año. Hace casi dos décadas equipos de investigación australianos y neozelandeses pusieron en marcha programas de muestreo de zonas clave del mismo. Las herramientas empleadas se llaman trampas de sedimento y permiten el muestreo automático de la columna de agua durante ciclos anuales completos proporcionando información clave sobre el funcionamiento de los océanos de altas latitudes con un “valor incalculable para la comunidad científica”.

Rigual, que confirma que las muestras con las que trabajan son de una calidad “excepcional”, hace uso en los laboratorios de la USAL de herramientas innovadoras para el análisis de los cocolitóforos recogidos. Debido al pequeño tamaño de los cocolitos, que dificulta su aislamiento y tareas de medición individual, los miembros del equipo del Grupo de Geociencias de la Universidad de Salamanca Miguel Ángel Fuertes y José-Abel Flores refinaron una técnica de microscopía y desarrollaron un nuevo software para medir y pesar estas conchas diminutas que “nos permite identificar pequeñas variaciones en su peso y tamaño que podrían estar relacionadas con la acidificación oceánica o con otros cambios ambientales”, subraya.

Cocolitóforos, reguladores de las concentraciones de CO2 atmosférico

El fitoplancton comprende al conjunto de organismos unicelulares marinos que obtienen su energía del sol y que habitan las aguas superficiales del océano. El fitoplancton juega un papel clave para la vida en nuestro planeta ya que absorbe grandes cantidades de CO2 atmosférico y produce la mitad del oxígeno que respiran los seres vivos, incluido los seres humanos.

Los cocolitóforos son un grupo de fitoplancton de pequeño tamaño (entre 0.003 y 0.040 mm de diámetro) que se caracterizan por su capacidad de recubrir sus células con pequeñas placas de calcita (mismo material de una concha de la playa) llamadas cocolitos. Imperceptibles a simple vista, muy abundantes en todos los océanos del planeta y con una alta diversidad de especies, juegan un papel importante en los ecosistemas marinos debido a que forman parte de la base de la cadena alimenticia y del ciclo del carbono.

Impacto de la acidificación en el krill antártico y proliferación de algas tóxicas

El científico de la Universidad también informa que estudios recientes indican que el aumento de la acidificación oceánica podría afectar de forma negativa al desarrollo del krill antártico (Euphasia suberba). Este crustáceo, de aspecto parecido al de una gamba, es el animal con mayor biomasa del planeta y representa la principal fuente de alimento para gran parte de animales marinos de altas latitudes, incluyendo peces, calamares, focas, ballenas y diferentes especies de aves. Por lo tanto, cualquier cambio en la abundancia del krill podría suponer importantes cambios en los ecosistemas polares.

Como contra punto, sí habría algunos organismos que podrían verse beneficiados por el aumento de la acidificación. Este sería el caso para algunas especies de algas tóxicas que crecen mejor en aguas más ácidas, por lo que se prevé que “el aumento de la acidificación oceánica provoque en el futuro un aumento en las proliferaciones de estas algas dañinas”, concluye el investigador.